Cómo crear una rutina de autocuidado realista

Cuidarte no tiene por qué ser complicado. Una buena rutina empieza con pequeños hábitos que puedas mantener: hidratarte bien, dedicar cinco minutos a respirar profundo o aplicar tu crema favorita sin prisas. La clave es la constancia y elegir acciones que realmente disfrutes. Empieza por dos o tres hábitos diarios y ve ampliando a medida que tu cuerpo y tu mente te lo pidan.